sábado, 22 de septiembre de 2007

El nuevo camino a la felicidad

Creo que hay una relación directa entre el color de las pastillas que le recetan a uno y el efecto que producen: resulta que el terapeuta me recetó, además del tafil, paxil que es un antidepresivo....y es de color rosa. Desde que lo empecé a tomar ha sido como tomar un valemadril de un millón de unidades, muy efectivo por cierto. Es decir, la vida empieza a tomar el color de la pastilla.
Me caga depender de una pastilla, o varias, para sentirme bien pero creo que ser tan clavado en cosas tan pendejas me ha llevado al extremo de tener que ingerir drogas legales para ser, lo que en occidente consideramos, feliz. Puta madre, si Bertrand Russell me leyera me mandaba matar.
Hasta ahora me siento bien ingiriendo mis pastillitas. Lo deberé seguir haciendo durante, al menos, seis meses. Tengo muy claro que sin un cambio de actitud ninguna pastilla sirve, así que a cambiar de actitud y hasta de hábitos con tal de ser feliz.

lunes, 10 de septiembre de 2007

Recapitulando

Si. Así me siento. Tal como en la foto que por cierto tomé yo.
Este es mi segundo blog. El primero dio de sí y ahora es necesario abrir otro espacio.
El título de este nuevo espacio es ad hoc para mi situación actual: tengo 34 años, mi vida es una rutina de mierda y he pensado mucho en el suicidio.
Anoche concebir el sueño fue un martirio. Sólo pensaba en los problemas que a veces yo mismo me genero en la cabeza.
El jueves comenzaré una nueva estapa de mi vida: iré al psiquiatra, quién por cierto prefiere que lo llame terapeuta. Así sea.
Ya desde hace días tomo tafil. Odio depender de una puta pastilla pero y ¿cómo arreglar tantas pendejadas que traigo en la cabeza?. A veces me odio a mi mismo.
Veo a mucha gente que en verdad tienes problemas y creo que los míos son nada comparados con los de ellos, entonces ¿porqué me siento así?. No lo entiendo.
Ojalá que las terapias en verdad sirvan y aprenda a vivir con la persona más difícil del mundo: yo.