Creo que hay una relación directa entre el color de las pastillas que le recetan a uno y el efecto que producen: resulta que el terapeuta me recetó, además del tafil, paxil que es un antidepresivo....y es de color rosa. Desde que lo empecé a tomar ha sido como tomar un valemadril de un millón de unidades, muy efectivo por cierto. Es decir, la vida empieza a tomar el color de la pastilla.Me caga depender de una pastilla, o varias, para sentirme bien pero creo que ser tan clavado en cosas tan pendejas me ha llevado al extremo de tener que ingerir drogas legales para ser, lo que en occidente consideramos, feliz. Puta madre, si Bertrand Russell me leyera me mandaba matar.
Hasta ahora me siento bien ingiriendo mis pastillitas. Lo deberé seguir haciendo durante, al menos, seis meses. Tengo muy claro que sin un cambio de actitud ninguna pastilla sirve, así que a cambiar de actitud y hasta de hábitos con tal de ser feliz.