martes, 2 de diciembre de 2008

un muy modesto homenaje

Dentro de dos días se cumplen dos meses de la muerte de mi papá. He pasado por todas las etapas que los expertos definen como "el duelo". En este particular momento tengo muchísima ira, muchísimo coraje. No dejo de pensar en mi papá, verlo ahí tendido tan frágil, tan indefenso, tan ido de la mente. Pero no quiero pasar el resto de mi vida sufriendo por su ausencia, quiero acordarme de él como el maravilloso papá que fue, a pesar de todos sus errores (¿y quién coños no los tiene?) tuvo aciertos y, valga la redundancia, ciertamente fueron maravillosos. Hoy he decidido no seguir lamentando su muerte, sino comenzar a celebrar su vida. Eso implica recordar sus risas, sus detalles, sus bromas, sus palabras de apoyo y sobre todo su ejemplo de honestidad.
Las flores que no le llevaré al panteón las pienso sembrar y cultivar y ahora en las próximas vacaciones pienso sembrar un árbol...ese es el primer paso para mi celebración. Debo vivir, mi papá no ha muerto, al menos mientras no lo olvide y no pienso hacerlo.
Shine on.