Opinión 1.La muerte física le llegó cómo nos llegará a todos en su momento, pero él ya había muerto desde hacía muchos años. De hecho lo mató un sistema brutal de represión que llegó a ser kafkiano. Hoy ya puede descansar en paz quién escribió libros maravillosos, desgarradores y crueles pero realistas. La foto lo muestra como prisionero del GULAG estalinista en el que estuvo ocho largos años, sólo por escribir una carta quejándose del sistema y de su creador. Hoy ya nadie lo atormentará, ni lo torturará, ni física ni psicológicamente, hoy ya no pasará hambre ni frío, ni sufrirá las golpizas de los guardias. Hoy ya no tendrá tres comidas a base de avena aguada ni vivirá los horrores de Siberia. Yo le agradezco que me haya abierto los ojos a la crueldad de Stalin y su maldito sistema, a la represión de su NKVD, antecesora de la KGB. Cuando leí "Un día en la vida de Iván Denisovich" estuve deprimido varios días pensando qué clase de vida era esa, si es que eso es vivir. Ese día lo respeté y lo comencé a admirar. Gracias señor Solyenitzin. Descanse en paz, ahora si en verdad.
Opinión 2.
Hoy fue ejecutado en Texas José Medellín tras quince años de espera en el llamado "pabellón de la muerte". José Medellín fue arrestado, juzgado y condenado por la violación y el asesinato de dos jovencitas. Muchos dirán: "pinches gringos asesinos", y tendrán razón, muchos otros dirán: "qué crueldad"...y no sé si tendrán razón. Y esto tiene que ver con la opinión 3.
Opinión 3.
Hoy se celebró la misa en nombre de Fernando Martí de 14 años, también un menor igual que las víctimas de José Medellín, quién fue secuestrado y asesinado por policías judiciales de esta ciudad. El clamor popular es "muerte a los asesinos de Fernando". ¿Notan la incongruencia?. Somos, y me incluyo porque soy mexicano, capaces de sentir lástima por José Medellín, pero queremos la muerte de los policías que mataron a Fernando Martí. Personalmente no siento ni sentí lástima por José Medellín, así como tampoco siento lástima por los asesinos de Fernando Martí. Siento lástima, y mucha, por este país, por este gobierno -el de la ciudad y el federal- por su ineptitud, su hueva para hacer bien las cosas, su pendejez para actuar, su letargo mental para hacer algo ya, en serio, bien, en contra de la delincuencia. Siento lástima por Ebrard que se siente un dios reencarnado, siento lástima por Calderón por no hacer nada y dejarnos a merced de hijos de puta como los que mataron a Fernando Martí. Por ellos si siento lástima. Por nosotros, los que salimos diario a trabajar para vivir honradamente, siento temor, rabia, ira, desesperación, impotencia. Estamos en manos de imbéciles mamarrachos que llegaron al poder a hacer nada, a enriquecerse a nuestras costillas, a permitir viajes de placer de diputados que cuestan un millón de pesos, o a mandar diputados a Harvard con un costo de 24,000 dólares por persona para tres semanas de un curso que pretendieron aprobar haciendo un "copiar-pegar" en un trabajo final. En manos de ellos estamos.